miércoles, 5 de diciembre de 2012

Trabajo libre: después de merodear la Plaza de Armas de Lima

En nuestra segunda reunión definí los rizomas, pero fugué y terminé hablando de la retórica, los discursos y los hipertextos. Luego salimos a la Plaza de Armas de Lima y conté lo que había entendido del tecnocalipsis y quedamos en preparar un texto libre que se hibride con los temas tocados anteriormente.

Al día siguiente el siguientes mail:

Hola, también debí haber mencionado el famoso vaticinio de Santa Rosa para el fin del mundo, "cuando los barcos encallen en la Plaza de Armas". Tal vez el miedo a que suceda me lo impidió con el olvido. Aprovecho este momento para mandarles información sobre Michio Kaku, quien está detrás de los experimentos realizados en el Gran Colisionador de Hadrones.
He encontrado estos videos en español, que todavía no he visto:
El tiempo gósmico: http://youtu.be/mY6NaKa1Wvk
La revolución cuántica: http://youtu.be/hHQuEF0xjVg
El video que vi es uno que está en inglés, igual que el que vi de tecnocalipsis, de todos modos se los pongo a ver si les sirven como un nodo del cual puedan devenir en el rizoma que forman estos temas que pienso son de mucho interés. En todo caso me gustaría saber sus opiniones si no fuese así.
Este video pertenece a una colección de introducción a ciencias como: economía, filosofía política, medicina, psicología, etc. por sus científicos más representativos, en este caso el físico Michio Kaku sobre la física: http://youtu.be/0NbBjNiw4tk. Es una lástima que no lo haya encontrado en español.

También he encontrado el documental Technocalyps en español en 5 partes:
Parte 01: http://youtu.be/CcMb7x7TqBY
Parte 02: http://youtu.be/SRgjP2EFs9w
Parte 03: http://youtu.be/V3xPjnsYY8w (¿no será que nosotros somos pequeñas máquinas funcionando con un muy avanzado software?
Parte 04: http://youtu.be/yTEXaHp96xw
Parte 05: http://youtu.be/KeStHtzEPNo
Espero que esta sea una semana de mucha inspiración (exxaltación) y creación.
Un abrazo grande a tod@s

Estas han sido las respuestas:

Microtextos de Luis Castro.



Tecnodivino 

La máquina perfecta se completó. Lo primero que pensó fue: para existir, yo debo crearlos. 
Entonces nací… 




El inicio binario 

La maquina llegó al comienzo. La nada. Al entrar en contacto con nada se creó algo y de ese algo nació el Big Bang. Usando el todo, programó cada momento del universo. 


Silencio 

La melodía era importante. La máquina compuso una canción y como una partitura infinita comenzó el sonido. 


Color 

El universo era transparente, nada se identificaba. Existía, se sentía pero no se veía. Entonces La máquina creó el negro, del cual partieron todos los colores. 


Tecnomaldito 

Para buscar una segunda opinión la máquina perfecta creó a un ser biológico inmortal cuyo conocimiento era casi infinito. Al descubrir que pensaban muy diferente, se marchó y se convirtió en el diablo. 


El paraíso según la razón digital 

Cielo y tierra no existen. Solo una ligera corriente de aire que te permite ver toda la existencia. Adelante podemos ver a la máquina, corriente de la creación. Creamos una conexión con él y dejamos de pensar para saberlo todo.



Daleth de Janet Manrique


Daleth es la cuarta letra del alfabeto hebreo, su significado jeroglífico es una puerta. El planeta regente de este símbolo es Venus, que también rige el cuarto Chackra y el corazón humano. 

En el Ceremonial Cósmico, Daleth es la "palabra pedida por los asistentes", la invocación de lo humano hacia lo Sagrado, el momento culminante de la Comunión, de la "común unión", o si preferimos de la unión en común, el instante en el que desde lo humano trazamos un puente hacia lo Divino, dicho de otro modo el momento en que nos hacemos permeables al gran Secreto, lo Sacro, lo sagrado. ¿Y cuál es el gran Secreto? Que esencialmente todo es UNO. 

La unidad está misteriosamente oculta en la diversidad superficial. En la superficie todo es diferente, diverso, en el fondo sólo hay UNO. 

Una puerta es un pasaje interdimensional, lo que conduce de una estancia a otra, de una percepción a otra. 

En el Yoga este pasaje lo revivimos de muchos modos, en primera instancia con el movimiento bioenergético de "La Emperatriz", que no es más que una dinámica espiral alrededor de todo el cuerpo, y es precisamente "la puerta" lo que abre la posibilidad a lo circular y horizontal a convertirse en espiral y vertical. 

En la vida cotidiana, trazamos constantemente trayectorias circulares y rítmicas. ¿Cuántas veces hacemos el mismo trayecto al ir al trabajo, al cepillarnos lo dientes, al comer, al sentarnos en el sofá? En la vida ordinaria repetimos infinitas veces los mismos gestos, las mismas acciones, las mismas actitudes, nuestra forma de andar, de bajar las escaleras, de contestar el teléfono... Son rituales inconscientes, costumbres, hábitos arraigados hasta la saciedad. ¿Dónde se encuentra la Puerta hacia la Espiralidad? 

¿Dónde está ese Daleth que nos permite pasar a otra cosa, a una dimensión más consciente? 

Estamos llenos de rutinas de todo tipo y cuando entramos en contacto con un Camino, con una Vía Espiritual, lo que se nos proporciona son nuevas rutinas, oraciones, ejercicios, meditaciones, rituales... ¡Rutinas! 

¿Cuál es el chiste? ¿Dónde está Daleth? 

Llegamos a este mundo por una puerta, sumamente inconsciente, la vagina de nuestra madre. A través de ella entramos en la circularidad, en el Samsara... Hasta que la necesidad y el sufrimiento son tales que buscamos desesperadamente la otra puerta, la salida del laberinto...Y se ha dicho: "hay que nacer de nuevo, en espíritu y en Verdad". ¿Cómo volveré a nacer? La primera puerta fue la columna femenina, la madre, mem, la materia. La segunda puerta está en la columna masculina, el padre, el ascenso, el regreso consciente a la Fuente, el Maestro. 

La madre te recibe, el padre debe ser alcanzado. La vida te recibe, la eternidad debe ser alcanzada. El amor es un don, la libertad es un logro. El amor es un derecho para todo ser humano, la libertad es un deber que todos tenemos que lograr. 

¿Dónde está Daleth? ¿Cuál es su naturaleza, masculina o femenina? 

¿El TAO es hombre o es mujer? 

La naturaleza de la puerta es ser trascendida, me libera del pasado y me une al futuro, sin ser ni pasado ni futuro. 

Daleth es como una oportunidad, sólo es visible para el que se da cuenta y sólo es útil para el que la usa.

martes, 27 de noviembre de 2012

Una invasión

Esta semana los integrantes del Taller Alrededor de la fogata, que se celebra los sábados de noviembre y diciembre en la Casa de la Literatura Peruana, trabajamos en la corrección y edición de una tarea que consistió en escribir en grupo la historia de una invasión. No se dijo nada más del asunto. Cada uno se encargo de responder a una de las preguntas que le darían forma a esta narración, sin saber qué es lo que haría el otro. Éste ha sido el resultado.

Bienvenidos sean todos a la fiesta de la literatura.




¿Quién? – Michelle García

Ellos, los habitantes del Planeta 23, estaban cansados de su habitual y monótona vida. No sabían qué hacer con tanta inútil tecnología desperdigada y difícil de reciclar, sentían que todos sus conocimientos no hacían nada más que acrecentar el insondable vacío inexplorado que tenían en el interior.

Desde su lejana guarida en una galaxia similar a la Vía Láctea, un común crecía en un pequeño y curioso grupo de habitantes jóvenes que vivía acostumbrado a la rutinaria y aburrida cotidianidad, quienes habían escuchado hablar a los sabios de P23 sobre otras formas de vida, alejadas de su no tan amado hogar.

Estos sabios se reunían una vez cada cuatro meses y a una de estas esporádicas reuniones asistió el grupo de jóvenes curiosos liderados por Beta. Mientras más hablaban los viejos acerca de la vida que habían descubierto en Lugar X, el público quedaba anonadado. Cada palabra que pronunciaban sumergía más profundamente en el asombro a aquella audiencia que fantaseaba con un lugar como el descrito.

La conversación con los Ellos fue lo que motivó a Beta a querer explorar aquel lugar nuevo. “Si ellos pudieron, ¿por qué nosotros no?”, les decía a sus amigos una y otra vez. Fueron seis al comienzo, luego cinco, y finalmente cuatro los que tomaron la decisión de ir más allá y no quedarse en el Planeta 23, pues estaban hartos.

Si P23 era el sueño de cualquier joven, por la cantidad de tecnología y la realidad cuasi virtual en la que vivían sin problemas y gratuitamente, ¿Por qué Beta y sus amigos querían irse? La respuesta era simple. A pesar de gozar de comodidades de todo tipo, se sentían incompletos.

La vida en ese lugar, era diferente en ciertos aspectos, allí no existía el rozamiento. Las fuerzas eran diferentes: No había contacto. Las zapatillas y las llantas de los vehículos tenían un sistema de eyección de gases que los mantenía en constante suspensión, así como los trenes que mediante gigantes imanes se conducían por sus túneles sin rozar las paredes. Incluso la ropa que vestían estaba hecha de un material que se acomodaba al electromagnetismo del cuerpo para que estando vestidos cada uno se sintiera como desnudo dentro de sus ropas incluso las sillas y las camas eran espacios que mantenían los cuerpos flotando en el aire en perfecta comodidad. Y así habían vivido durante miles de años perfeccionando su tecnología para que en la ciudad los cuerpos no se rozaran. Todo este avance de miles de años en investigaciones, experimentos, descubrimientos e inventos para que nadie sienta el contacto directo con el otro. Solo un grupo de adinerados, pagaban a científicos de renombre para que trabajen en la construcción de un simulador, que imite –o intente imitar– la fuerza de fricción o rozamiento.

Aunque todas las casas contaban con un dispositivo inhibidor de fuerzas para poder acercarse a la experiencia del contacto, resultaban muy difíciles ciertas acciones cotidianas como el saludar a alguien, darle la mano, un beso, o siquiera un abrazo. Se requería de mucha habilidad y paciencia para lograr algo similar a un apretón de manos. Éste era el motivo por el cual, los habitantes del Planeta 23 eran fríos, distantes, calculadores y algunas veces hasta hoscos.

Tenían apariencia humana, aunque eran un poco más altos que el promedio, su personalidad era inconstante. En general, tenían estados de ánimo muy cambiantes, sentían con más intensidad y eran más vulnerables que cualquier otro ser. Se deprimían con facilidad y su condición de no poder tocarse los hacía a veces infelices.
A pesar de todo, eran apasionados con lo que hacían, tenían grandes ideales y cuando se proponían algo lo lograban. Esta vez, para Beta y sus amigos, no iba a ser la excepción, su decisión de conocer otras formas de vida, fue poco a poco tomando forma y hasta le pusieron hora y fecha. Todo estaba planeado bajo un estricto y riguroso método, la invasión a Lugar X iba a resultar exitosa.

¿A quién? - Soleil Cuéllar

Lugar X estaba infestado de “humanos”. Una plaga de seres creados a la imagen y semejanza de un dios ausente, que ellos mismos crearon.

Lo único que querían era tener a Lugar X sometido al placer del poder y a las órdenes del demonio del dinero. Los humanos eran seres interesantes. Su aparente racionalidad los hacía absurdos. Su “dios ausente” los alejaba de las manos de la soledad y del vacío que cavaban. Seres tristes que amenazaban, sobornaban y corrompían su destino y aún así no podían escapar del dios del tiempo, que tenía una macabra fascinación por jugar la ruleta rusa con sus vidas y su porvenir, arrastrándolos a las redes del Ángel de la muerte.

Pero eran hipócritas. El ángel de la muerte era humano. Se hacían las víctimas. Temblaban ante su imagen, pero no podían verse en el espejo y ver que eran unos asesinos. Eran abominables, traidores, lujuriosos, mentirosos, cobardes que temían a sus propias creaciones, disfrutaban exterminando a su misma especie. Eran una creación blasfema, unos gusanos que se arrastraban a los pies del demonio del dinero y del placer. Unos terroristas que se autodestruían, unos exterminadores, asesinaban la moralidad que ellos mismos anhelaban. Aún así reclamaban su supremacía y engendraban una descendencia aún más detestable.

Los humanos son unos dictadores que deben ser derrocados, unos seres que deben dejar de existir.

¿Por qué? – Luis Castro

Ellos tenían una razón. Desde el inicio buscaron el porqué de las cosas. Miles de años de investigación los llevaron a creer que habían obtenido el conocimiento universal.

Pero al saberlo todo, perdieron su motivo para vivir y poco a poco su raza y su legado fue muriendo.

Pasaron décadas para que volvieran a tener un motivo por el cual vivir. Decretaron (llegaron a la determinación o determinaron) que eran profetas de la sabiduría y como tales debían propagarla a nivel universal.

Usaron sus conocimientos para diseñar tecnologías que les permitieran atravesar el universo, pero en cada planeta al que llegaban fueron rechazados por la ignorancia de sus habitantes.

Entonces llegaron a otra conclusión: ya que el resto de seres no lograba comprender la misión que se habían propuesto tendrían que imponer su ayuda a la fuerza. Ellos pensaban que su superioridad los guiaría a la victoria.

Usaron sus mentes como los instrumentos más poderosos para formar un ejército. Poco a poco comenzaron a conquistar a otras razas y criaturas. Su imperio se hacía más grande.

Entonces llegaron a su primer gran error. Creyeron haber descubierto que eran dioses y que, como tales, debían imponer su fe y su razón.

Su reinado creció más y más, siendo adorados por las diferentes formas de vida del universo.

Pero como en todo reinado, hubo una rebelión. Sus más confiables aliados los traicionaron con los mismos conocimientos que ellos les habían dado.

Hubo una gran guerra de la cual salieron victoriosos. Pero ese evento trajo un efecto secundario, comenzaron a pensar que solo podían confiar en ellos mismos y se hicieron impenetrables. Sus conocimientos eran un peligro, por lo tanto todo aquel que los poseyera que no fuera un ser divino, como ellos a los que la razón los había llevado a atravesar los cielos cósmicos, debía ser eliminado.

Asesinaron a todo ser viviente que tuviera sus conocimientos. Niños jóvenes, adultos y ancianos, no sintieron remordimiento, su lógica era cada vez más fuerte e implacable.

Comenzaron de cero pero esta vez solo se dedicarían a gobernar la utopía creada por ellos para que no sea destruida por sus inferiores súbditos.

Reestructuraron su ideología y rearmaron lo que quedaba de su ejército para comenzar la conquista de un nuevo mundo.

No cometerían el error dos veces. Por un universo mejor debían crear un imperio en el que solo ellos manejaran el conocimiento necesario para gobernarlo.

Lamentablemente quedaban pocos planetas con vida en ellos.

Para mantener su legado debían conquistar lo poco que quedaba del universo.

¿Cómo? – Kami Velvet

Era un día normal, se habían despedido con un beso y la promesa de encontrarse más tarde.

Estaba regresando a su casa, sentada en el mismo bus de todos los sábados. Semáforo rojo. Al costado (en otro bus) una niña que era ella a los nueve años, le hacía muecas, como imitando a un cantante de ópera. Ha llegado el momento, había escrito sobre esto. Los viajeros del tiempo, pensó. Siempre quiso desencadenar el fin del mundo, pero todas las noches rezó para no estar sola. Estaba sola. Antes de que todo empezara solo tuvo tiempo para decirle a la anciana que estaba a su lado “Te amo, todo va a estar bien”.

El cielo se puso oscuro. Todas las sirenas de los bomberos del mundo en sincronía, la banda sonora. Por fin todos nuestros deseos se están haciendo realidad. Por fin seremos los protagonistas de una película en cartelera.

Tres cruces aparecieron en el cielo, las familias se tomaron las manos. La anciana se echó a rezar y ella solo sentía una briza escalofriante sobre su rostro. El mundo estaba esperando que las naves llegaran, pero nada de eso pasó.

Silencio absoluto.

¿Dónde están? ¡Llévenme, yo soy el elegido! gritaba un loco.

Pánico y convulsiones. ¿En dónde estará mi familia? se preguntaba con una sonrisa. La niña bajó del bus y se encontraron en medio del caos. Se tomaron las manos sin decir nada y caminaron juntas con los otros. 

¿Por qué la gente siente tanto miedo?

¿Por qué no siento miedo?

La multitud se aglomeró junto con su pasado en las calles, nadie decía nada y entonces las sirenas volvieron a sonar. Cayó al suelo. Sus poros se abrían y ella no podía hacer nada. Cada parte de su cuerpo se convertía en una persona más. Era la madre de mil hombres que despertaban sobre la tierra.

El mundo que había conocido como hogar era ahora la estación final de un experimento que tomó años en concluir. La niña miraba extasiada a su conejilla de indias y tomaba formas familiares como para calmarla. 

Esto se repetía en todo el mundo.

¿Quiénes son?

¿Qué desean?

Cerró sus ojos y despertó en el mismo bus de todos los sábados, una niña que era ella a los nueve años, le hacía muecas como imitando a un cantante de ópera.

¿Dónde? – Raúl Portilla

La ciudad amanecía y una brisa repentina agitó levemente la cortina. El verano y sus primeros días infundían en ella motivos suficientes como para avanzar sus textos en prosa. Las ganas de escribir tendrían que llegar a ser. Pero también los colores de la mañana le abrían un curioso apetito por algo de comida marina. Brakazia era la ciudad poseedora de los mejores restaurantes de toda la costa de Krumvik. Era conocida como la meca de las fusiones en cuanto a platos preparados en base a pescados y mariscos. Pero bueno. Varinka, ahora levantada de la cama, abría esa cortina de flores, y con la tibia luz del Sol percibía desde la ventana los primeros vientecillos de la mañana. Una mañana de verano en aquellos días de mayo.

Lo que hizo de inmediato fue empezar a escribir el texto que tenía que enviar por correo a su profesora de psicología. El texto a escribir tenía que describir dónde se producirían ciertos hechos a narrar, y aunque Varinka no era de escribir por escribir, accedió desde ella misma a teclear de una vez la laptop en Word.

El lugar que describiría en esa única carilla, aparecía como un campo árido, no tan ancho aunque muy extenso en camino recto hacia una montaña forrada naturalmente de enredaderas, y ese extenso camino, aquella explanada, contaba con ínfimos desniveles en el terreno, con poquísimos árboles y uno que otro riachuelo, las gentes eran falaces, hoscas y abruptas, incultas, soeces, agazapadas en sus hechuras. De fisonomía idéntica a la humana. Pero eso sí, con las cejas más pobladas que lo normal en los humanos. Vaya a saber uno el porqué.

Dicha explanada era conocida como una franja desértica bordeada al margen izquierdo por una larga carretera. La comida en esas tierras era pésima y desde allí uno podría desentrañar los misterios más enmarañados de dicha especie. En resumen, Varinka escribió y escribió y llenó la carilla con lo que “le pidieron” que escriba. Y aunque ahora ella está de viaje y viendo otros temas, también de importancia, se supo que pronto nacerá un nuevo libro suyo, de ciencia ficción, y el título de la obra, por ahí se escuchó, tiene que ver con toda esa historia que le dejó de tarea su profesora de filosofía. Y eso que el verano recién está comenzando…




miércoles, 7 de noviembre de 2012

Transparencia política


La semana pasada me llamó este señor de la Municipalidad Metropolitana de Lima para que le muestre mis proyectos en su oficina, debido seguramente a que participé en el encuentro con los jóvenes de Susana Villarán y mencioné el poco apoyo que dan los municipios a iniciativas de ciudadanos que como yo quieren ofrecer un servicio innovador al público, en mi caso un taller de creación de literaturas híbridas. Como la semana la tenía complicada, le dije que el lunes y él me dijo ok, que lo llame cuando estuviera en la puerta para que me haga subir hasta el quinto piso en el que estaba. Cuando le pregunté qué cargo tenía o qué era no me dijo más que: “a la subgerencia de educación diles que vas”. Ok, le dije.

El lunes 5 de noviembre de 2012 lo llamé y me dijo que no podía porque era el día del trabajador y que iba a salir con los trabajadores y todo el mundo se iba a ir a su casa temprano. No entendí. Será el día del trabajador municipal, bienintencionadamente pensé dado que el día del trabajador es el primero de mayo que en nuestro país se celebra desde 1905, pero en fin. Quedamos para día siguiente y me volvió a pedir que lleve todo lo referente a mis proyectos impresos, cuando le pregunté si se los podía envíar por mail, me dijo que tenía computadora, pero no Internet.
Cuando llegué a la recepción, portería o ese lugar que era entre una sala de espera “en construcción” mal iluminada; con trabajadores haciendo pasar un buró por un angosto pasillo, gritando “a ver muévanse, muévanse” sin que nadie hiciera caso; gente con buscando papeles en portafolios abiertos preguntándole al guachimán que respondía muchas cosas con cara de no sé nada, y cuatro o cinco ventanillas inoperantes tras una de las cuales un solo señor solitario sosteniendo su cabeza con un par de dedos en la ceja y el pulgar en el mentón, como si estuviese viendo porno en una 486 del año de la pera mirando a un lado y otro, esperando que nadie lo moleste; fui a que me comuniquen con el citado señor que llamaré Fujimori, para no dar su apellido real dado que reiteradas veces ocultó su identidad y porque a pesar del mal trato brindado, como la misma ciudad de la que es funcionario, me da lástima. En ese sentido me aproximé a la señora que estaba sentada en un buró al lado de esas cajas con celdas para documentos de identidad y pases en medio del pasillo que conducía a los ascensores y la escalera y por encima de la que pasaron los tozudos trabajadores llevando quién sabe a dónde un escritorio, me pidió su DNI señor, ¿con quién quieres hablar? Con el señor Fujimori de la subgerencia de educación por favor, he quedado en una cita con él para esta mañana. Levantó su anexo y habló no sé qué chismes con alguien, que la hizo reir, preguntó no sé qué cosas en voz bajita, me miró con cara cínica para seguir hablando, mientras un uniformado de seguridad le bromeaba al costadito apoyado en el escritorio y yo, un poco escéptico de todo lo que sucedía en mi surreal alrededor, llamaba al señor Fujimori para decirle que ya había llegado, que estaba abajo y que la portera no me dejaba pasar hasta haberse comunicado con él. 

En ese momento la señora, a quien llamaremos la rechonchita J, me dice “No me contesta, seguro está en una reunión” y el señor Fujimori me dice en mi celular: pásame con ella. Le dije a la rechonchita J, me estoy comunicando con él y me dice que lo comunique con usted. No me dejan hablar por celular, por acá me tengo que comunicar, me respondió señalándome su viejo anexo con el mismo gesto cínico que tenían todos ahí, como el de un señor que pasa por mi lado diciendo por el celular: seguramente no están haciendo nada, riéndose. No podía creerlo y tampoco tuve ganas de preguntarle ¿quién no la dejaba? El señor Fujimori me dijo que ya bajaba para ver eso.

Al cabo de un rato llegó, con la misma cara, vieja, cansada, ojerosa y sin ilusiones, que tienen todos los funcionarios públicos a decirme que pase. Lo seguí hasta un ascensor viejo y hermoso, donde le fui contando que mi proyecto de taller literario, solo necesita de un espacio cedido por la Municipalidad y su apoyo en la difusión, porque lo estoy realizando en diferentes centros culturales simultáneamente. “Los trabajadores de la municipalidad son muy celosos, debes tener mucho cuidado”, me dijo y después de unos minutos sabría a qué se debían sus advertencia. Mientras tanto su silencio me recordó que la transparencia municipal es de una oscuridad kafkiana aterradora.

Apenas llegamos me invitó amablemente a que me siente. Un señor obeso en el buró de su lado no respondió mi buenos días y siguió “trabajando” como si estuviese comiendo un sánguche en una cabina de internet. Habían otros dos escritorios que en total hacían cuatro, pero esos otros dos estaban desocupados. Así que me pidió mi proyecto y lo leyó en silencio.

Después de unos minutos, me dijo que le parecía interesante y que si pensaba cobrar por mi taller. Le respondí que sí, que en la Casa de la Literatura por ejemplo estaba cobrando 50 soles al mes. Y me miró con la misma risa cínica de todos ahí, del peruano que quiere ayudar entorpeciendo, como la del ignorante al que le preguntas por una calle y te manda a cualquier sitio en vez de decir no sé. Y me dijo que la Municipalidad, por ser una institución que da apoyo y servicio a la comunidad no cobraba por sus actividades, entonces le dije que ese tema lo podíamos tratar mediante donaciones de los participantes pues al fin y al cabo mi interés es también el de brindar un servicio a la comunidad y realizar mi proyecto personal antes que simplemente lucrar con él.

Fue en ese momento que se acomodó en su sillón para reestructurar sus argumentos y yo; viendo que mi mañana se estaba yendo en una reunión con un señor que me había prácticamente citado para decirme que no voy a recibir ningún apoyo, como suele suceder en las instancias administrativas de gobierno; saqué mi cámara y le dije que quería filmar su respuesta a mi pregunta: ¿de qué forma me puede ayudar la Municipalidad de Lima? Luego de decirle que no tenía pensado cobrar nada y él había dicho que la Municipalidad solo ofrece servicios gratuitos de apoyo a la comunidad como el que yo estaba ofreciendo. Pero después de palabrear un sinsentido acerca de que no se puede hacer así nomás, de lo difícil que es presentar y aprobar un proyecto, al ver la cámara se quedó mudo y me comenzó a decir que la apague, que así no trabaja la Municipalidad, que no se pueden filmar las conversaciones que tienen lugar en el local municipal. En ese momento se me ocurrió que el título del cuento debía ser “La transparencia política”. Ya sin esperanzas de trabajar con la municipalidad. Apagué la cámara y le pregunté amablemente qué es lo que se puede hacer. Enojado me dijo: no pues, este proyecto no lo puedes presentar así nomás, acá tienes que poner el alcance a quiénes quieres llegar, la cobertura; esto va a necesitar internet, tienes que poner cuánto va a costar llevarlo a cabo, quién te va a financiar, sabes qué, déjame tus papeles y ya nosotros te llamaremos; como si yo hubiese ido ahí a dejarles mi curriculum y fuesen una empresa que puede disponer de mano de obra barata y desechable.


Cogí mis cosas y me fui sin hacer el menor ruido para escribir esta historia, que comparto con ustedes alrededor de la fogata.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Actividades en noviembre

Este mes estamos comenzando las actividades del Taller Experimental de Creación de Literaturas Híbridas "Alrededor de la fogata" en Lince, el Centro Histórico de Lima y San Borja. 

En el Centro Cultural Arkabas de la Av. Pardo de Zela 491, Lince. Las reuniones de creación, edición y discusión comenzarán el día jueves 8 a las 6pm y contarán con la participación del Lic. Mauricio Pandzic, psicólogo especialista en psicoterapias. Aquí el evento en facebook.

En la Casa de la Literatura Peruana, ubicada en la Estación Desamparados a espaldas de Palacio de Gobierno en el Centro Histórico de Lima, comenzarán el sábado 10 a las 3pm.
Más información aquí.

Además los sábados 17 y 24 a las 10am estaremos conversando acerca de lo que tratará este taller en unas charlas introductorias gratuitas en el Polideportivo Rosa Toro, al costado del nuevo Hospital del Niño. Estas charlas son parte del programa San Borja Joven de la Municipalidad de San Borja. Pueden seguir el evento en facebook para participar.

martes, 30 de octubre de 2012

¡Y así nació el Taller de Creación Literaria Alrededor de la Fogata!


Puede resultar interesante lo que escribí una mañana luego de jugar un rato con la idea del Taller de Creación Literaria.

Estaba yo pensando seriamente en cambiar el mundo, después de haber sido lo suficientemente sabio como para saber que primero tengo que cambiarme a mí y ahora que sé que soy un universo en constante cambio he decidido pasar a la acción. Sin embargo todo el mundo me dice: oye, pero el mundo es horrible, cómo puedes venir a decirnos que esto es el paraíso en la Tierra y que todo está bien y que todo es amor y que la felicidad es permanente y duradera si de todos modos te vas a morir algún día, y no solo tú si no que más lastimosamente verás morir a quienes más quieres, y las tragedias en el mundo están a la orden del día bombardeándonos desde todos los medios y en cada esquina, violencia, abuso, prejuicios, etc. Por más que no lo quieras admitir o lo quieras ocultar: tarde o temprano vas a sufrir…

Pues yo les digo que no, y no necesariamente estoy hablando de ninguna religión. En este punto me gustaría inventar un nuevo nombre para que ni cristianos ni budistas ni musulmanes ni televangelistas ni new ages pretendan contemplarme dentro de sus huestes, pero no lo haré. Porque prefiero que cada uno de los participantes de este taller le ponga un nombre a su propio método de salvación. Puede ser llamado como se quiera, a gusto del cliente, adquiriente, receptor, participante y único beneficiario de una saludable alma díscola y libre de sufrimiento.

¿Pero qué taller es este que promete la salvación y de qué tipo de salvación es de la que estamos hablando? Pues de este taller de literatura o creación literaria o creación de discursos o creación de textos o programación de textos o programación neurolingüística o taller de oración o curso de enloquecimiento colectivo gradual y guiado a través del universo o de cómo zambullirse dentro de la propia mente hasta perderse y regresar con vida para contarlo o teoría de las esferas o sobre cómo un chico decidió cambiar el mundo y comenzó con un taller literario.

En todo caso, como todo taller este también deberá ser desarrollado en clases, con un estricto horario, a pesar que para la creación no hay nada peor que los horarios (a sabiendas de que escritores de mucho renombre, como por ejemplo Vargas Llosa, escriben todos los días a cierta hora de la mañana y a sabiendas también de que lo último que ha escrito a favor de los totalitarismos capitalistas y cosmopolitas no tiene ya nada que nos entibie el pecho en esta oscura y lluviosa noche en la que los corazones solitarios salen de compras y a bailar como si esas distracciones fuesen las drogas que sus padres les han enseñado a consumir justamente para no lograr el cambio en el mundo). No hay horarios tampoco para la revolución ni para aprender o enseñar. Uno no puede dedicarse solo un par de horas al día o un par de días a la semana a cambiar el mundo, a este tipo de menesteres hay que dedicarse, como los médicos, a tiempo completo para un excelente resultado curativo.

Así el primer reto en mi labor es crear una currícula de estudios que me permita socializar mi felicidad y mi fe en que lograré mi cometido. En ese sentido los primeros pasos deberán ser los más inequívocos para que después podamos movernos más rápido y podamos derivar en futuros exaltantes y maravillosos, del mismo modo aterrizar como lluvia en hojas de papel manchadas con las huellas de nuestro paso presentista por aquí.

En cada sesión se propondrá un tema sobre el cual escribir durante la semana y se leerá y analizará todo lo que cada participante haya escrito acerca del tema anterior, puede hacerlo de la forma que quiera, no restringiremos a la literatura solo como el modelado de la palabra escrita, si no que apreciaremos también características muchas veces olvidadas pero propias de este gentil arte como la improvisación y la oralidad en términos de efectividad retórica. También se usará el poder evocativo de las imágenes en sus distintas variantes: dibujos, ilustraciones, pinturas, fotos y videos como medios de expresión, mientras que respecto a lo auditivo: música interpretada, grabada o mezclada que aporte y dote con significados nuevos y se entrelace efectivamente con los hilos sémicos de los otros medios de los que el participante quiera hacer uso.

Se discutirán los puntos de vista que, como en un potlatch, los participantes brinden a esta celebración con la esperanza de que sea el tiempo el que dé por finalizado el diálogo y no el silencio, la desidia, el conformismo o la nada. Pues mientras no seamos clones o zombies o androides hechos en serie, nuestras evidentes diferencias nos mantendrán acalorados a la hora de alucinar el futuro, rememorar el pasado o ver qué es lo que vamos a hacer con esa parcela de presente que compartimos y compartiremos espero yo que por un agradable buen tiempo. La curiosidad será el capitán de nuestras naves. Así que los temas que tocaremos irán a la deriva junto con los intereses de los participantes, entre los cuales me incluyo.